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Sociofilosofía

ricduro 21 Diciembre 2008 0

En este libro Pierre Bourdieu deja atrás la etnografía, se interna en la sociología y construye un libro que se lee como un work in progress para entender el desarrollo de su pensamiento y el origen de muchos de sus influyentes conceptos. 

El sentido práctico Tapa libro
Por Pierre Bourdieu
SigloXXI

Para llegar a ser un sociólogo, Pierre Bourdieu (1930-2002) tuvo que ser un antropólogo. Por obvia que resulte esta observación para quienes están familiarizados con la obra del pensador francés -muy leído en la Argentina-, merece abrir esta reseña como un recordatorio de la riqueza de reflexión que puede surgir de los cruces y diálogos transdisciplinarios.
Tras estudiar filosofía en la Ecole Normale Supérieure, Bourdieu estuvo en Argelia entre 1958 y 1962, donde realizó el análisis etnográfico sobre el que construiría su andamiaje teórico. Luego fue director de estudios de la Ecole Pratique des Hautes …tudes -que se convertiría en la reputada …cole des Hautes …tudes en Sciences Sociales-, jefe del departamento en sociología en el Collège de France, y finalmente director del Centre de Sociologie Européenne, que dirigió hasta su muerte en 2002.

PB



Considerado por algunos el intelectual francés más importante de la segunda mitad del siglo XX -período en el que convivió con Michel Foucault, Jacques Derrida, Jacques Lacan, Gilles Deleuze, Louis Althusser-, Bourdieu legó a la sociología varios conceptos clave. De hecho, nociones como “habitus”, “campo intelectual” o “capital simbólico” fueron tan retomadas y difundidas que hasta derivaron en vulgata, como pasó con otras teorías exitosas, desde el freudismo y el marxismo al existencialismo.
El sentido práctico fue publicado en francés en 1980, ocho años después que Ensayo de una teoría de la práctica -cuyas ideas retoma y reorganiza- y veinte años después de los trabajos de campo que realizó en Argelia. Constituye un work in progress con un valor fundamental para entender el desarrollo del pensamiento de Bourdieu y la genealogía de muchos de sus conceptos.
Sin dudas, El sentido práctico es la obra que mejor representa el momento de encrucijada entre la investigación empírica, etnográfica, que había quedado atrás, y la teoría, sociológica, que Bourdieu ya estaba consolidando. El libro constituye por eso un trabajo doblemente difícil para los lectores: largo, muy detallado y argumentado, como ocurre cuando un autor está pensando y escribiendo al mismo tiempo. También es doblemente estimulante, ya que muestra el revés de su trama intelectual, dejando ver la urdimbre de observaciones con que se tejió.
Cuatro nombres parecen clave en su reflexión. Dos corresponden al paradigma dominante en Francia cuando Bourdieu se formó: Ferdinand de Saussure y Claude Lévi-Strauss. Si reivindica al segundo mientras demuele al primero no es tanto porque Bourdieu quiera rescatar mucho del estructuralismo, sino porque prefiere la figura intelectual de su maestro -Lévi-Strauss- en contraposición a otro gran nombre que debió padecer de joven: Jean-Paul Sartre. La cuarta firma lo rescata de las dualidades: en todo el libro sobrevuela el Ludwig Wittgenstein de Investigaciones filosóficas .
 (Un apunte lateral: el gesto de fastidio contra el intelectual comprometido -y omnipresente- que es Sartre todavía por entonces adquiere nuevas significaciones leído desde el presente, cuando sabemos que Bourdieu llegaría a ocupar una posición igualmente central en la esfera pública francesa.)
Como se ha dicho, no se trata de una obra cerrada. Por ejemplo, los críticos han detectado aquí diferentes sentidos de la palabra “práctica”, explícitamente central en este trabajo, como queda en evidencia en el título. Desde entender la “práctica” como una orientación que se opone al trabajo intelectual contemplativo o especulativo hasta definirla en oposición a la producción de sentido con palabras. Pasando por opciones más corrientes, como, por ejemplo, el aproximarla a la noción de manejo adecuado o a la de uso concreto.
En gran medida, estas inestabilidades semánticas son lo más interesante del libro y representan la huella del trabajo intelectual. Como ocurre con el concepto de “habitus”, que Bourdieu define tempranamente como el “conjunto de disposiciones, permanentes y generadoras” que motivan preferencias y conductas por parte de las personas. Las que, a su vez, son el resultado de una “historia incorporada, naturalizada, y, de ese modo, olvidada”, como se dice más adelante.
Este ir y venir de la terminología resulta revelador también desde el punto de vista metodológico. En relación con otro concepto clave en su indagación, “capital simbólico”, puede verse que, en sus análisis, Bourdieu insiste en usarlo en diálogo y tensión con el capital económico, funcionando a veces a la manera de un refuerzo, otras como una garantía y otras como un sustituto.
Finalmente, algunos críticos han destacado que en El sentido práctico aparece por primera vez el término “campo”, ausente en Ensayo de una teoría Bourdieu lo introduce para polemizar con quienes sostienen que las acciones humanas pueden explicarse únicamente a partir de una lógica económica, con el fin de argumentar que están inmersas en juegos de fuerza donde intervienen diversas motivaciones.
En síntesis, una obra compleja e ineludible, que llega en una nueva y cuidada traducción al castellano.

Ana María Vara

http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=980994&origen=acumulado&acumulado_id=6733