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El mensaje de Proteo: la creación artística

jesusademirmoralesrojas 15 marzo 2009 1

 

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De acuerdo a las fuentes mitológicas de la antigua Grecia, Proteo era una ancestral divinidad marina, que se encargaba de pastorear las manadas de focas divinas del gran Poseidón. Era conocido desde tiempos de Homero, como el “anciano del mar”. Proteo tenía la facultad de observar a través de grandes profundidades, y además de augurar el porvenir, sin embargo, era conocido que se transformaba de forma infatigablemente con el objetivo de evadir a quienes le solicitaban conocer todos estos conocimientos ocultos. Solo aquel héroe capaz de seguirle la huella en cada una de sus metamorfosis, podía hacerse con la sabiduría de Proteo.


Siguiendo a Homero, la Isla del Faro cerca del Nilo, era la zona donde habitaba Proteo, el visionario anciano del mar. Menelao, el caudillo aqueo, tras la caída de Troya, y al intentar volver a su tierra, sufrió él y su flota una serie de calamidades que lo agobiaron en grado sumo. Desesperado, Menelao acudió a solicitar el auxilio de la ninfa Eidotea, hija de Proteo, para saber cómo escapar de esta angustiante circunstancia. Eidotea le recomendó que atrapara a su padre, para exigirle le comunicara con respecto a cuál de las deidades había hecho enfadar Menelao, para así congraciarse con el, y poder retornar por fin a su reino.

De esta manera, cuando Proteo dormía con un grupo de focas, fue capturado por Menelao, en una hazaña muy esforzada, ya que el anciano del mar se transformó alternativamente en león, serpiente, leopardo, cerdo; también en agua o en un árbol. Al final, Proteo se declaró vencido, y tuvo que darle a Menelao la información que requería. Además le dio noticias, casi todas trágicas, de sus parientes y conocidos. Luego de esto Menelao pudo volver a sus dominios para ser feliz, con Helena recuperada.

Es posible hacer una lectura simbólica de esta anécdota para relacionarla al ámbito de la creación artística, y así comprender cabalmente la valía de trascendencias posibles que nos brinda. Cada vez que el autor se enfrenta a la hoja en blanco, al níveo lienzo, al mármol en bruto o la partitura vacía, no hace más que convocar a la deidad marina Proteo, es decir una poderosa figura, concentradora de otredades. Y así, la creación personal se nos torna en múltiples maneras, para poder adquirir el conocimiento preciso que solo brindan las obras de arte: una perspectiva en donde se juega su naturaleza, la realidad entera. La próxima vez que te cueste trabajo inspirarte, escucha tus silencios atentamente: son los susurros de la lúdica deidad, que desde su morada de enigmas, observa y aguarda, para poner a prueba tu capacidad total de existir como plural e inagotable.